Un funcionario de seguridad iraní dijo a RT que el Estrecho de Ormuz nunca volverá al estado "normal antes de la guerra".
El funcionario enfatizó que las condiciones actuales en Ormuz han cambiado fundamentalmente después del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, y el antiguo orden casi no existe.
Aunque las operaciones de transporte no se han detenido por completo, el paso por Ormuz está actualmente bajo estricto control por parte de Irán. Los barcos que deseen transitar deben ser aprobados por Teherán, y el país que cuelga la bandera del barco debe contactarlo de antemano.
En particular, Irán declaró que no ha otorgado licencias a ningún barco que sea "su oponente o aliado", refiriéndose a Estados Unidos, Israel y los países relacionados.
Mientras tanto, Teherán ha establecido un "corredor de seguridad", considerado la única ruta que actualmente puede transportar mercancías a través de la región, en un contexto en el que la seguridad en el Golfo Pérsico se considera gravemente inestable.
El Estrecho de Ormuz ha sido durante mucho tiempo un cuello de botella estratégico del mercado energético, donde se transborda alrededor del 20% del petróleo crudo transportado por mar a nivel mundial. Cualquier interrupción aquí podría provocar fuertes fluctuaciones en los precios de la gasolina y el petróleo.
La realidad ha reflejado claramente esto cuando el precio de la gasolina en Estados Unidos superó la marca de 4 dólares por galón la semana pasada, una consecuencia directa de las tensiones en la región.
No solo se detiene en el control, Irán también está "legalizando" gradualmente su papel en Ormuz. El Parlamento de este país ha aprobado un nuevo mecanismo que permite cobrar tarifas a los barcos que pasan.
Se estima que un barco ha tenido que pagar hasta 2 millones de dólares para transitar. Si el flujo se restablece por completo, los ingresos de Ormuz podrían ascender a 100 mil millones de dólares al año, convirtiendo esta ruta marítima en la "máquina de imprimir dinero" de Teherán.
Contrariamente a la declaración de Irán, el presidente Donald Trump dijo que los países dependientes del Estrecho de Ormuz necesitan "mostrar su propia dureza" y actuar de forma proactiva.
También opinó que Ormuz podría "reabrirse por sí mismo" después de que terminen las hostilidades, pero no dio una hoja de ruta específica.
Mientras tanto, la parte iraní afirmó que continuará manteniendo el control y pidió a los medios internacionales que "ignoren las campañas de información distorsionada" de Estados Unidos e Israel.
En un contexto de tensiones aún sin disminuir, los analistas creen que el "nuevo estado normal" en Ormuz continuará y que el riesgo de interrupción del suministro de petróleo siempre está presente.