Estados Unidos e Irán llegaron a un acuerdo de alto el fuego de dos semanas el 7 de abril. Esta decisión se tomó tras los persistentes esfuerzos de mediación de Pakistán, que ayudaron a evitar un escenario de ataque total de Estados Unidos contra las infraestructuras energéticas de Irán.
El alto el fuego de 14 días no solo tiene como objetivo reducir la potencia de fuego, sino también crear espacio para la ronda de negociaciones directas prevista para celebrarse en Islamabad el 10 de abril.
El foco de todas las próximas discusiones girará en torno al plan de 10 puntos que Irán acaba de presentar a Estados Unidos, un documento que se espera que cambie por completo la situación regional.
Según el análisis del New York Times, el punto central es exigir a Estados Unidos que retire todas las fuerzas militares de Oriente Medio. Este es un apalancamiento directo para poner fin a la presencia de bases estadounidenses en la región, lo que Teherán considera un factor primordial para garantizar una "paz eterna" según su definición.
Paralelamente, Irán exige que Estados Unidos acepte su programa de enriquecimiento de uranio y levante todas las sanciones primarias y secundarias.
En cuanto al tema marítimo, Irán no solo se detiene en la reapertura del Estrecho de Ormuz, sino que también propone un "Protocolo de gestión conjunta". En lugar de permitir que los buques de guerra estadounidenses patrullen libremente, Teherán quiere trabajar con Omán para gestionar y operar directamente el proceso de control de los buques que pasan.
Además, Irán también puso sobre la mesa de negociaciones los intereses de sus aliados, específicamente exigiendo a Israel que detuviera los ataques aéreos contra Hezbollah en el Líbano. Esta medida muestra que Teherán quiere utilizar el acuerdo con Estados Unidos para patrocinar toda su red de influencia en Oriente Medio.
Por parte de Estados Unidos, aceptar un alto el fuego de 14 días se considera un paso atrás táctico para reducir los precios mundiales del petróleo y aliviar la presión de los aliados. Sin embargo, las demandas de Irán de levantar por completo las sanciones y liberar activos siguen siendo cuellos de botella difíciles de desatar.
El resultado de los próximos 14 días de negociaciones decidirá si Oriente Medio avanzará hacia una paz sostenible o seguirá cayendo en una nueva espiral de conflicto más feroz.