Según el Dr. Nguyen An Chau, Director General del Hospital Internacional Minh Anh, la pérdida de memoria es parte del proceso de envejecimiento natural.
Sin embargo, no todos los casos de olvido en los ancianos son manifestaciones normales. Si la pérdida de memoria afecta a la vida diaria, el paciente puede haber entrado en la etapa de demencia, de la cual la más común es la enfermedad de Alzheimer.
Los médicos dicen que la pérdida de memoria causada por el envejecimiento suele ser solo un olvido fugaz. Las personas mayores pueden olvidar la ubicación de la llave, olvidar una cita o un pequeño detalle, pero luego aún pueden recordarlo. Todavía tienen la capacidad de cuidarse a sí mismos, administrar el trabajo diario y no se ven muy afectadas por su personalidad o capacidad de comunicación.
Por el contrario, las personas con demencia a menudo olvidan por completo los eventos que acaban de ocurrir y no pueden recordarlos. Pueden olvidar los nombres de sus seres queridos, olvidar cómo usar objetos familiares como teléfonos, controladores de televisión, incluso perderse en el vecindario donde han vivido durante muchos años. La enfermedad progresa cada vez más gravemente, acompañada de cambios en la personalidad, las emociones y el comportamiento.
Según el Dr. Nguyen An Chau, hay 4 signos de advertencia para que las personas mayores sean llevadas a un examen temprano.
Primero, olvidar y repetir con frecuencia la misma pregunta durante un corto período de tiempo o olvidar los eventos que acaban de suceder.
En segundo lugar, hay dificultades para planificar o resolver tareas familiares como cocinar según recetas, pagar facturas o administrar gastos.
Tercero, perder la orientación sobre el tiempo y el espacio, no recordar qué día es hoy, dónde está o perderse en lugares que son muy familiares.
Finalmente, las dificultades en la comunicación, la vacilación frecuente al hablar, no encontrar la palabra adecuada o llamar mal los nombres de los objetos familiares.
El Dr. Nguyen An Chau dijo que el riesgo de deterioro cognitivo aumenta con la edad, especialmente después de los 65 años. Las personas con hipertensión, diabetes, trastornos lipídicos, enfermedades cardiovasculares o antecedentes familiares de Alzheimer tienen un mayor riesgo. Además, fumar, el abuso de alcohol, la falta de actividad cerebral, la depresión prolongada y la limitación de la comunicación social también son factores que aumentan el riesgo de demencia.
Para mantener la memoria y ralentizar el proceso de deterioro cognitivo, las personas mayores deben entrenar regularmente su cerebro leyendo libros, jugando ajedrez, resolviendo crucigramas o aprendiendo una nueva habilidad. Al mismo tiempo, necesitan mantener la comunicación con familiares y amigos, participar en actividades comunitarias para mantener la mente clara.