El 4 de mayo (hora local), el primer ministro británico Keir Starmer condenó los ataques de drones y misiles de Irán contra los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Instó a Teherán a participar en las negociaciones para evitar la escalada y mantener el alto el fuego en Oriente Medio, y afirmó que Gran Bretaña apoya a los EAU y a sus socios en la región del Golfo.
Los acontecimientos se produjeron en un contexto de nuevos combates en el Estrecho de Ormuz, donde Estados Unidos e Irán desplegaron medidas de bloqueo marítimo de confrontación. Irán atacó varios buques mercantes, provocando que un puerto petrolero de los EAU en Fujairah se incendiara tras ataques aéreos con misiles. Otros buques también registraron incendios y explosiones, incluidos petroleros y buques de carga.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció previamente la operación "Project Freedom" para ayudar a los barcos varados a cruzar esta importante ruta marítima. Estados Unidos dijo que había desplegado fuerzas navales y destruido 6 pequeños buques militares iraníes, aunque Teherán negó la información. Se cree que algunos barcos con bandera estadounidense han cruzado el estrecho con apoyo militar.
Irán advierte que todas las actividades marítimas deben coordinarse con las fuerzas de este país, y declara que atacará si hay presencia militar extranjera. Teherán también amplía el alcance de su control marítimo, incluida la zona costera de los EAU.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, dijo que no hay una solución militar a la crisis y dijo que las conversaciones de paz se están promoviendo a través del intermediario Pakistán. Sin embargo, los esfuerzos para reanudar el diálogo aún no han logrado un progreso claro.
Los nuevos ataques se consideran una gran escalada desde que ambas partes anunciaron previamente un alto el fuego, lo que aumenta las preocupaciones sobre la seguridad regional y afecta al mercado energético mundial.