En una conferencia de prensa el 13 de abril, tras la victoria en las elecciones del 12 de abril, el primer ministro electo húngaro, Péter Magyar, afirmó que el gobierno dará prioridad a la compra de petróleo crudo y gas de la manera "más barata y segura". Esta declaración parece contradecir su promesa de campaña de eliminar por completo las importaciones de energía de Rusia para 2035.
Enfatizó que el factor geográfico es inmutable y que Budapest necesita garantizar la seguridad energética basada en la realidad económica. Las declaraciones de Magyar se hicieron en el contexto de que la Unión Europea (UE) se está preparando para una hoja de ruta para poner fin a las importaciones de energía de Rusia a finales de 2027.
Su sugerencia de que la UE debería considerar levantar las sanciones contra la energía rusa para reducir la carga de costos para los consumidores ha suscitado preocupaciones sobre la coherencia en la política exterior del bloque. Esto demuestra que los líderes de Bruselas podrían seguir enfrentando desafíos similares a la etapa de gobierno de su predecesor Viktor Orbán.

Actualmente, Hungría es uno de los países con mayor dependencia energética de Rusia en la región, con una proporción de alrededor del 90% del suministro. La economía del país ha estado bajo una gran presión desde que el oleoducto Druzhba, la arteria principal que transporta petróleo crudo de Rusia a Hungría, que atraviesa territorio ucraniano, resultó dañado por los combates en enero.
La disminución del flujo a través de este oleoducto a cero (0) en febrero y marzo obligó a Hungría a movilizar reservas estratégicas y reducir la capacidad en las refinerías nacionales.
Para resolver la escasez, la Corporación Nacional de Petróleo MOL ha aumentado las importaciones de petróleo crudo por mar a través del puerto de Omišalj en Croacia y el sistema de tuberías Adria.
Según datos de la unidad de análisis Kpler, las importaciones a través de este canal alcanzaron los 100.000 barriles diarios en marzo, principalmente petróleo de Libia y Noruega.
Sin embargo, los expertos económicos señalan que la transición a proveedores alternativos reducirá significativamente la ventaja competitiva de Hungría. Los costos logísticos y los precios de los insumos más altos de fuentes de petróleo no rusas están reduciendo directamente el margen de beneficio de la industria de refinación y petroquímica del país.