Sin embargo, mirando con franqueza, lo que la cocina vietnamita tiene y ha construido solo se detiene en el nivel de "ventaja" y "embajador de imagen", pero aún no se ha convertido realmente en productos turísticos con competitividad sostenible.
En el panorama turístico global, la gastronomía se está convirtiendo gradualmente en un "lenguaje" especial para que los países pongan su imagen y conquisten a los turistas. Con una gastronomía rica y distintiva, Vietnam claramente tiene muchas condiciones favorables para participar en esta competencia.
Según la Asociación Mundial de Turismo Culinario (WFTA), más del 80% de los turistas internacionales eligen experimentar la cocina local como el objetivo principal de su viaje, de los cuales el gasto en comida representa un promedio de alrededor del 30% del presupuesto turístico total. Esto demuestra que la gastronomía no solo enriquece el viaje, sino que también se convierte en una de las razones importantes para atraer turistas.
En los últimos años, la cocina vietnamita ha sido nombrada continuamente en prestigiosos premios. Los World Culinary Awards honran a Vietnam como el "Mejor Destino Culinario de Asia 2025"; Hanoi recibió el título de "Mejor Ciudad Culinaria Emergente de Asia 2025", Ciudad Ho Chi Minh fue clasificada por la revista Time Out en el cuarto lugar en la lista de las 20 ciudades con la mejor cocina del mundo. Muchos platos como bánh mì, nem rán, bún bò Huế, café vietnamita también aparecen regularmente en las clasificaciones culinarias internacionales.
Estos registros muestran que la cocina vietnamita se ha convertido en un "embajador cultural" eficaz, contribuyendo a promover la imagen del país en el mundo. Sin embargo, todavía hay una brecha no pequeña entre el amor de los turistas y la construcción de productos turísticos con una competitividad sostenible.
La realidad muestra que muchas experiencias culinarias en Vietnam siguen siendo espontáneas, carecen de organización y estandarización. No pocos platos famosos están asociados a cada localidad, pero contar historias culturales, construir rutas de experiencia o desarrollar productos turísticos profesionales sigue siendo limitado.
Algunas localidades han comenzado a dar los primeros pasos, como construir mapas de foodtour, organizar festivales gastronómicos o desarrollar recorridos para explorar comida callejera.
Sin embargo, estas actividades siguen siendo dispersas, carecen de conexión y no se han incluido en una estrategia a largo plazo para desarrollar el turismo gastronómico a escala nacional.
Mientras tanto, muchos países han construido con éxito "marcas culinarias" estrechamente relacionadas con el turismo. Japón con sushi, Corea del Sur con kimchi, Tailandia con platos picantes típicos... todos han desarrollado la gastronomía en productos turísticos bien organizados, con sistemas de formación, estándares profesionales y estrategias de promoción claras.
Para Vietnam, los recursos culinarios ya existen, el amor de los turistas internacionales también está claro. Lo que falta es un enfoque estratégico para convertir esos valores en productos turísticos profesionales y competitivos a largo plazo.
Cuando cada plato no solo se disfruta sino que también se cuenta a través de historias culturales, cuando cada barrio gastronómico se convierte en un espacio de experiencia y cuando la profesión de chef se estandariza como una industria de servicios profesionales, entonces la cocina vietnamita realmente superará el papel de "embajador de turismo" para convertirse en un pilar sostenible de la industria turística nacional.