Ayuda a reducir la presión arterial y el colesterol
Según estudios nutricionales, el ajo contiene muchos compuestos de azufre y antioxidantes, que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos y mejorar la circulación. Gracias a esto, comer ajo regularmente puede contribuir a reducir la presión arterial, especialmente en personas con presión arterial alta.
Además, el ajo también tiene la capacidad de ayudar a reducir el colesterol malo (lipoproteína de baja densidad) y los triglicéridos, factores que aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El mecanismo principal es que el ajo ayuda a inhibir el proceso de producción de colesterol en el hígado, al tiempo que reduce la absorción y aumenta la excreción de colesterol del cuerpo.
Amy Brownstein, máster en ciencias y experta en nutrición de Estados Unidos, dijo que la mayor parte de la investigación actual se centra en suplementos dietéticos de ajo de dosis altas. Sin embargo, el uso de ajo fresco en la dieta diaria aún puede aportar ciertos beneficios para el sistema cardiovascular.
Protege los vasos sanguíneos, reduce el riesgo de aterosclerosis
No solo afecta la presión arterial y la grasa en la sangre, sino que el ajo también puede ayudar a ralentizar la formación de placa en las arterias, la principal causa de aterosclerosis. Cuando la placa se acumula, la luz del vaso se estrecha, dificultando la circulación sanguínea y aumentando el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.
El ajo también ayuda a mejorar la función endotelial, la capa celular que cubre el interior de los vasos sanguíneos. Este es un factor importante que ayuda a que los vasos sanguíneos se contraigan y dilaten de manera flexible y mantengan una circulación estable.
El profesor Jeremy Pearson, subdirector de la Fundación del Corazón Británico (British Heart Foundation), comentó: "Los compuestos biológicos del ajo pueden apoyar la salud de los vasos sanguíneos a través de sus efectos antiinflamatorios y antioxidantes. Sin embargo, el ajo no puede sustituir a los medicamentos para el tratamiento cardiovascular".
Según las recomendaciones, comer entre uno y dos dientes de ajo al día es seguro para la mayoría de los adultos. El ajo se puede añadir a platos como sopas, estofados, verduras salteadas o cereales para aumentar el sabor y el valor nutricional.
Sin embargo, los expertos también señalan que las personas con enfermedades subyacentes, que estén tomando anticoagulantes o que se estén preparando para la cirugía deben consultar a un médico antes de usar ajo con regularidad.
En general, el ajo es un alimento beneficioso para el corazón si se usa correctamente. Mantener una dieta equilibrada, combinada con un estilo de vida saludable, sigue siendo un factor clave para proteger la salud cardiovascular a largo plazo.